domingo, 7 de junio de 2015

Viaje por el interior de un castillo, la destrucción del patrimonio palentino



Tristemente en nuestra historia, en la historia de Palencia y de su provincia, se han repetido una y otra vez hechos que por el desconocimiento o incultura de unos pocos han dado como consecuencia la desaparición del riquísimo patrimonio  que las tierras palentinas poseen. Lo que a continuación vais a ver es una muestra clarísima de ello, se trata del recorrido por lo que aun por fortuna queda de lo que fue un imponente castillo palentino. El reportaje fotográfico es muy amplio, por lo que está dividido por zonas. Comenzaremos por las escaleras que permiten el acceso a lo que queda de la planta inferior del castillo. Pese al deterioro que sufre el mismo, hoy en día aún impresiona recorrerle y poder sentir el mensaje que esas piedras con siglos de historia nos trasladan.
Sin más preámbulos, comenzamos a descender por las escaleras que nos conducen al interior del castillo:

El estado de conservación de las escaleras es impresionante si tenemos en cuenta los siglos que las mismas tienen y el abandono al que se encuentran sometidas, se baja por ellas con mucha facilidad y de manera cómoda.


Justo al fondo de las mismas, en la parte inferior, nos encontramos con las primeras ruinas de las piedras que antes también formaban parte de la estructura del castillo.


Y por fin llegamos al nivel de la planta inferior del castillo, y lo que nos encontramos es una estrecha y larga galería sumida prácticamente en la oscuridad si no fuese por una abertura que se encuentra sobre uno de los muros del castillo.




En esa misma galería, en uno de sus laterales, nos encontramos con un acceso que conduce hasta una pequeña sala la cual ya está iluminada naturalmente por la luz que entra a través de las mirillas:



Los techos abovedados se conservan magníficamente y hacen plantearnos qué escenas han podido cobijar durante la época de explendor del castillo:





Otra vez en uno de sus accesos nos encontramos con los escombros de las piedras que formaban parte de los muros del castillo, y que ciegan casi por completo la salida.

Al continuar avanzando nos encontramos de nuevo con escaleras, esta vez iluminadas por la luz del sol.


Sorprende encontrase dinteles como este sobre lo que era una de sus puertas perfectamente conservado, con esa decoración en curva muy característica de este castillo.

Y tras pasar ese nuevo acceso, al fondo, nos volvemos a encontrar con otra pequeña sala perfectamente abovedada también iluminada por luz natural.



Este es el gran detalle que semienterrado en uno de sus laterales  podemos encontrar, se trata de una mirilla, o mejor dicho, una saetera, en la cual se reconoce perfectamente en su forma que fue realizada para colocar en ella una ballesta, que servía para proteger el castillo ante posibles ataques.
Como se puede apreciar en la siguiente imagen, la forma de la ballesta se adapta a la perfección a esa abertura:

Fuente de la imagen: www.espadasartesanales.com


De nuevo nos encontramos con una pequeña sala abovedada, y al atravesarla volvemos a dar a la galería larga y estrecha, pero esta vez ya al fondo de la galería se observa luz, por lo que nos acercamos hacia ella.




Y en uno de sus laterales, esto es lo que nos volvemos a encontrar, un nuevo acceso cegado por las ruinas del castillo.

Al seguir avanzando, y pasar otra vez bajo uno de esos dinteles tan característicos, ahora ya sí que nos encontramos en una sala ya algo más amplia por la cual se filtra la luz del sol a través del hueco que ha dejado una piedra que se ha precipitado desde la parte superior de su bóveda.




Y de nuevo subiendo a través de las escaleras llegamos a la primera planta del castillo, esta ya con mucha mayor luminosidad, con unos espacios algo más amplios, de nuevo con techos abovedados. Comenzamos a recorrer las diversas salas que forman parte de su primera planta:

Si nos fijamos con algo más de atención, observamos los restos de las puertas orignales del castillo, en concreto se observan incrustados aun en la propia piedra los pernios que permitían la sujección y el giro de las mismas, un detalle que se mantiene como vestigio de la vida que tuvo lugar hace siglos en el interior del castillo.



Y como siempre, hay que mirar con muchísima atención a todo lo que tenemos a nuestro alrededor, porque la historia siempre aparece relatada en el lugar donde menos se espera. ¿Os habéis fijado bien en la anterior fotografía? ¿ Habéis observado algo que no debería estar en ella y que llama la atención? Miradla de nuevo, en las piedras aparecen marcadas con un tinte rojizo una serie de líneas, y lo que es más fácilmente reconocible, números, como es el número 30. Este es el detalle que aclarará lo que desde un principio comenté, como la ignorancia, la incultura y muchas veces la avaricia de unos pocos, ha provocado que buena parte de nuestro patrimonio se pierda. Si os fijáis con atención, las líneas en tono rojizo de trazado paralelo están  marcadas en las uniones entre las piedras consecutivas. Quizás esta sea ya una pista que os indique la razón por la que la mayor parte del castillo fue destruido, pero antes de desvelar ese motivo, continuemos recorriendo una nueva zona del castillo, en esta ocasión lo que parece ser su antiguo aljibe, con una entrada como vemos en la siguiente fotografía también semiderruida:

Ya estamos en su interior, aún imponente pese al abandono al que es sometido, con un gran arco en su parte central, e inscripciones en el mismo de nuevo con esa tonalidad rojiza.
Si nos adentramos más en él, justo en su parte final con bóveda semiesférica,observamos como una parte de la misma se ha desplomado dejando entrar de nuevo a su interior la luz del sol.  
Dicho derrumbe llama la atención porque no es natural, y enseguida comenzamos a ver la explicación, que nos conduce directamente hacia la triste historia que acabó con uno de los castillos más imponentes de la provincia de Palencia.

Como podemos apreciar en la siguiente fotografía, justo en uno de los extremos, observamos una especie de pequeño banco, pero si miramos más atentamente hacia el muro abovedado, vemos que en él se observa una marca perfectamente circular y continua, indicativo de que justo en esa zona había un elemento constructivo de la estructura de ese lugar.

Si de nuevo miramos un poco más adelante volvemos a encontrarnos con una marca idéntica, muy próxima al lugar del derrumbe, y de nuevo aparece una pequeña base en su parte inferior.
 La pista definitiva que nos cuenta a qué pertenecen esas marcas, y cuál fue el triste final del castillo, nos la da precisamente el único arco que aun se conserva de la estructura en su parte central. De nuevo, cada una de sus piedras se encuentra marcada con un número realizado en un tono rojizo, y de nuevo hay líneas verticales en cada una de las uniones de las piedras:

Este es el detalle de la base donde se observa clarísimamente que falta algo:

Y si nos fijamos con un poco más de atención, observamos que justo en esas zonas donde hay elementos constructivos que faltan, lo que se ven son los empalmes del resto de la estructura abovedada del aljibe:

En estos números está  la explicación de todo, seguro que muchos ya os lo habéis imaginado

El motivo de que esos números fueron pintados en las vetustas piedras no fue otro que para proceder al desmontado de todo el castillo piedra a piedra, cada uno de esas bases corresponden a arcos idénticos al que afortunadamente hoy se conserva. La avaricia y la incultura de los que desmontaron este castillo les llevó a cometer tales errores como este , en el que quedaron desprovisto a este lugar de los arcos estructurales que permitían su sujección, y precisamente la eliminación de uno de esos arcos fue lo que provocó el desplome de una parte del techo abovedado del aljibe.




Pese a todo esto, pese a la destrucción de la mayor parte del castillo, lo mostrado en este reportaje fotográfico ha conseguido llegar hasta nuestros días, y es algo que se debe conservar ya que forma parte de nuestra historia, de la historia de Palencia, de la historia de nuestra provincia, de algo de lo que todos nos deberíamos sentir orgullosos y deberíamos conservar, cuidar y mantener para darlo a conocer a todos cuantos se acerquen a descubrir nuestra tierra.